Los surcos nasogenianos —esas líneas que descienden desde las aletas de la nariz hasta las comisuras de los labios— son uno de los motivos de consulta más frecuentes en Madrid. Sin embargo, también es la zona donde más errores de diagnóstico se cometen. Muchos pacientes llegan pidiendo “rellenar la raya”, sin saber que tratar el surco de forma aislada suele ser el camino más rápido hacia un rostro artificial e hinchado.
Como Cirujana Maxilofacial, mi enfoque no es camuflar una arruga, sino entender qué ha fallado en la arquitectura de tu rostro para que ese surco se marque. En este artículo explicamos las causas reales y por qué el tratamiento debe ir mucho más allá de una simple infiltración local.
¿Por qué se marcan los surcos nasogenianos?
Aunque popularmente se cree que es una arruga de expresión, el surco nasogeniano es, en realidad, un problema de hundimiento y desplazamiento:
- Pérdida de soporte óseo: Con los años, los huesos del tercio medio facial se reabsorben, dejando menos base para los tejidos.
- Descenso de la grasa malar: Los compartimentos grasos de las mejillas descienden por gravedad y falta de sujeción, acumulándose sobre el surco.
- Flacidez cutánea: La pérdida de colágeno y elastina hace que la piel “caiga” sobre la zona de la boca.
El tratamiento más eficaz para los surcos nasogenianos no suele ser rellenar el propio surco, sino reponer el volumen perdido en los pómulos y la zona malar. Al elevar el tercio medio del rostro con ácido hialurónico, el surco se suaviza de forma natural sin deformar la expresión de la boca.
El error del “relleno directo”:
En nuestra consulta en Madrid, vemos con frecuencia el efecto de tratamientos mal planificados: rostros con el tercio inferior “ensanchado” o con aspecto de “cara de mono”. Esto ocurre cuando se inyecta demasiado producto directamente en el surco nasogeniano.
Mi filosofía de tratamiento se basa en la elevación, no en el relleno masivo.
Si rellenamos el surco directamente, estamos añadiendo peso a una zona que ya está sufriendo el efecto de la gravedad. El resultado es un rostro que pierde su definición y parece más cansado. La clave médica es actuar sobre el origen del problema: los puntos de soporte facial.
Estrategia de tratamiento de los surcos nasogenianos
Para tratar el surco nasogeniano con un enfoque estructural y natural, seguimos una jerarquía de decisiones médicas:
Reposicionamiento del tercio medio
Antes de tocar el surco, evaluamos el pómulo y la zona malar. Utilizando inductores de colágeno o ácido hialurónico de alta densidad, creamos puntos de anclaje que “tiran” del tejido hacia arriba. En muchos casos, al recuperar el soporte perdido en las mejillas, el surco nasogeniano mejora un 70% sin haberlo pinchado.
Tratamiento de la base de la nariz
A veces, el surco es muy profundo en su inicio debido a la estructura ósea del paciente. Una pequeña cantidad de producto en la base de la nariz (la fosa piriforme) puede dar un soporte increíble que suaviza la transición hacia la mejilla.
¿Cuándo el tratamiento estético no es suficiente?
Es fundamental alinear expectativas. No todos los surcos nasogenianos se solucionan en la camilla de medicina estética:
- Exceso de piel: Si existe un descolgamiento facial muy severo, el hialurónico solo mejorará parcialmente esa flacidez, no la remitirá del todo. Aquí la indicación clínica es quirúrgica (lifting facial).
- Problemas de oclusión: Si el surco está muy marcado por una falta de proyección del maxilar superior, como especialistas en maxilofacial valoramos si el paciente se beneficiaría más de una corrección estructural ósea.
Preguntas Frecuentes sobre el tratamiento de surcos nasogenianos
¿A qué edad empiezan a aparecer los surcos nasogenianos?
Suelen hacerse visibles a partir de los 30-35 años, cuando la producción de colágeno desciende y los compartimentos grasos empiezan a desplazarse.
¿Es doloroso el tratamiento?
Es muy tolerable. En mi clínica de Madrid utilizo microcánulas, lo que minimiza el trauma, reduce el riesgo de hematomas y permite trabajar en planos profundos de forma segura.
¿Cuánto dura el resultado?
Si trabajamos el soporte (pómulos), el efecto puede durar entre 12 y 18 meses.
¿Se me verá la cara hinchada?
Ese es precisamente el riesgo que evitamos con el enfoque estructural. Al tratar el origen del problema (la caída) y no solo el síntoma (la raya), el resultado es un rostro descansado, no “relleno”.
¿Qué pasa si fumo?
El tabaco acelera la degradación del colágeno y hace que el surco sea más profundo y difícil de tratar. Los pacientes fumadores suelen necesitar mantenimientos más frecuentes.
Recuperar la frescura, no cambiar la cara
Tratar el surco nasogeniano es un arte de equilibrio y anatomía. Mi compromiso en Madrid es realizar un diagnóstico riguroso para decidir dónde falta realmente soporte. No se trata de borrar cada línea de tu cara, sino de evitar que esas líneas transmitan un cansancio o una tristeza que no sientes.
Si notas que tus surcos se marcan cada vez más y buscas una solución que respete tu expresión natural y tu estructura ósea, te invito a una valoración personalizada.
En mi consulta, planifico tu tratamiento para que los resultados sean armónicos, elegantes y, sobre todo, médicos.









